
Convocados por el Club MINUTO DIGITAL, la Editorial ACTAS, la Asociación Cultural ADEMÁN, y el Foro SEVILLA NUESTRA, se dio cita en la ciudad del río Betis un numeroso grupo de personas, que abarrotaron el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla. El motivo era escuchar lo que tenía que decir Ramón Peralta -profesor de Derecho Constitucional en Madrid, pero más conocido de todos por su presencia en las ondas como colaborador del periodista Enrique de Diego en ese valiente programa, “El País de las Maravillas”, que tanta expectación despierta últimamente- en una conferencia que se anunciaba con el sugerente y provocador título de “La identidad nacional hispánica” y en la que Peralta trato de condensar el contenido de su último libro: “Teoría de Castilla. Para una comprensión nacional de España”, ya en su 2.ª edición.
Desde luego no defraudó al auditorio. Tras ser presentado por José Manuel Cansino, profesor de Cc. Económicas de la Universidad hispalense y presidente de la Asociación Ademán, comenzó explicando la formación de España a partir de un pequeño y heterogéneo grupo de ciudadanos –propietarios libres, campesinos-soldados, caballeros villanos, hidalgos, una peculiar comunidad como conjunto de colonos- que desde el norte de España, en los valles entre Cantabria y Galicia, se lanzó a una permanente lucha contra el dominio musulmán, conformándose como una sociedad de frontera, reconquistando y repoblando, expandiéndose palmo a palmo pero sin pausa, el solar patrio con el objetivo final de reconstruir el antiguo Reino visigótico de Toledo, hasta alcanzar la unidad territorial con la toma de Granada en el 1492 para entonces dar el salto a América y así alumbrar el que será –y es- el único país del mundo con vocación bicontinental. El autor de “Teoría de Castilla” siguió, como en una segunda parte de su disertación más vibrante, desmontando los mitos y tabúes del sistema político actual, cuestionando temas tan importantes como el Estado de las autonomías, acerca del cual el profesor de Derecho Constitucional se pregunta para qué sirven diecisiete mini estados, diecisiete gobiernos y diecisiete parlamentos; el parlamentarismo, tal y como está concebido en la actualidad, entendiendo que no representa realmente a los ciudadanos; la ficción de los símbolos impuestos; los nacionalismos reductores y excluyentes, etc. y animó a todos a la rebelión activa contra las perversiones del sistema.
A continuación, y tras una larga ovación, dio comienzo una Mesa Redonda, a la que estaban invitadas diversas personalidades de la vida cultural andaluza. A los profesores Cansino y Peralta, se unieron don Aquilino Duque, don Nicolás Sala y don José Martín.
El poeta y escritor Aquilino Duque, Premio Nacional de Literatura, tras contar al público algunas experiencias en que, con Miguel Delibes en 1983, y algo antes con Rafael Alberti y el jesuita catalán Batllori como testigos, se adelantó a los hechos con una preclara y triste percepción de los tiempos desintegradores que habrían de venir, dio la bienvenida a Ramón Peralta a las filas de un elenco de historiadores y politólogos, como el ya fallecido Antonio Domínguez Ortiz, Jesús Laínz o Pío Moa, entre otros, que están rehaciendo la historiografía en combate frontal contra la falsificación y la tergiversación de la auténtica Memoria, que es la Historia veraz y objetiva.
El periodista y escritor Nicolás Sala, que fue director del ABC de Sevilla, puso el énfasis en la denuncia de los monopolios y el dirigismo de los medios de comunicación, denunció la cultura única, ensalzó la labor de los pocos independientes que luchan en solitario, y transmitió, quizás con desolación pero con realismo, la poca esperanza que hoy le cabe para la solución de los gravísimos problemas de identidad que tiene España.
En su turno en la palabra, el catedrático de Derecho Procesal José Martín, hizo un voto de confianza en la numerosa juventud que poblaba la sala, la juventud de España, que, entiende, sabrán construir el futuro.
Se suscitó entonces un amplio debate entre la mesa y el público, que puso punto final a una jornada de una calado intelectual y patriótico intenso y de gran altura.

