A continuación, os dejamos un artículo en el que se define y explica a la perfección lo que es en realidad el Estatuto de Andalucía. Agradecemos al administrador del blog “Se alza la voz” su creación y posterior difusión. Os animamos a que lo leáis y lo paséis por todos vuestros contactos de correo eléctrónico:
El próximo 18 de febrero se celebrará, por obra y gracia de nuestra democracia constitucional, un referéndum para aprobar el nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía. Parece que nadie lo sabe… claro, de eso se trata. Se trata de que si lo sabe mucha gente, saldrá que no. Cuantos menos voten mejor.Este Estatuto es, como todos los de la “España de las Autonomías”, insolidario por naturaleza. Insolidario con el resto de España e insolidario con provincias de lo que hoy se llama Andalucía. Porque mucho nos tememos que el nuevo Estatuto no solucionará el centralismo. Sevilla seguirá siendo la capital, con todas sus consecuencias.Además, este Estatuto no viene como respuesta a una necesidad -en realidad los Estatutos solo vienen de acuerdo con la necesidad de los bolsillos de los políticos-. Viene como coartada al estatuto catalán; es una mera justificación. Es decir, se están riendo de nosotros. Ni el PA, ni el PSA, ni NA tienen el poder que ERC. Así que, ¿a qué viene? Pues a que el PSOE tiene que demostrar que todos somos una “realidad nacional”, para así no quedar mal.Como todos los textos legales futuros de este Sistema, el nuevo estatuto cae en la ideología de género:
2. La Comunidad Autónoma propiciará la efectiva igualdad del hombre y de la mujer andaluces, promoviendo la democracia paritaria y la plena incorporación de aquélla en la vida social, superando cualquier discriminación laboral, cultural, económica, política o social.
Y, como toda Nación, Andalucía no puede prescindir de una lengua:
3.º El afianzamiento de la conciencia de identidad y de la cultura andaluza a través del conocimiento, investigación y difusión del patrimonio histórico, antropológico y lingüístico.
4.º La defensa, promoción, estudio y prestigio de la modalidad lingüística andaluza en todas sus variedades.
Estos dos últimos puntos, además de ser una aberración, son la prolongación del mito de Blas Infante. Quieren hacernos creer que el acento del sur es una lengua andaluza. Lamento anunciar que, de ser así, de ser el acento una modalidad lingüística, habría más de quince en todas las provincias de “Andalucía”. Al respecto hay un texto muy interesante, del que recojo lo siguiente:
Y estos fundamentos lingüísticos son de orden esencialmente fonético: hacen referencia a los ya aludidos seseo (propio, sobre todo, de la Andalucía occidental) y ceceo (situado en la Andalucía oriental), a la pronunciación de la letra “h” en modo aspirado, a la supresión de la “d” en aquellas formas del participio acabadas en ´-ado´ y en ´-ada´, a la eliminación de las consonantes cuando están situadas al final de las palabras e incluso, en determinadas zonas, a la no pronunciación de la “j”.
¿Cuándo hay que situar el origen de estas peculiaridades fonéticas en el castellano hablado en Andalucía? La respuesta la hemos ya dado párrafos arriba: podría ser que se desarrollaran a lo largo del siglo XIX.
¿Cuál es la razón de su aparición? Hemos ya señalado que podría tener mucho que ver con el desarrollo de cierto nacionalismo andaluz.
¿Cómo surgieron y se expandieron dichas peculiaridades? Pues podría ser que sucediera en contextos similares a aquéllos que, al decir de algunos autores, pudieron haber favorecido la expansión del cante y baile flamencos.
(…)
El italiano Julius Evola desgranó magistralmente las características espirituales y anímicas que definían a los hombres que vivían (y/o habían vivido) de acuerdo a dos tipos de cosmovisiones diametralmente diferentes. A una cosmovisión la declaró como inspirada por la Luz del Norte y a la otra por la Luz del Sur. Pues bien, hemos ido, a lo largo de los años y de múltiples estancias en Andalucía, constatando que los andaluces cuyas características anímicas, mentales o psíquicas se aproximan a aquéllas propias de la Luz del Norte prácticamente no son presa de las peculiaridades fonéticas definitorias del ‘habla andaluza’, mientras que, por el contrario, los andaluces que representan anímicamente a la Luz del Sur manifiestan mucha tendencia en hablar en ‘andaluz’.
Esto nos recuerda mucho al andaluz de Canal Sur, un acento exagerado que pretende inculcarse a nuestro más pequeños. Toda una invasión lingüística comparable a la de otra zonas de España.Para terminar, hay que decir que se trata de un Estatuto proislamista, como Blas Infante, “padre de la patria andaluza”, que pretendía anexionar el sur de España al Gran Marruecos.
Esperamos que salga NO. Como juventud antisistema, estamos en contra de todo lo que venga de él, pero más aún cuando puede repercutir seriamente en nuestra Cultura.